Adolfo Millabur «Rechazamos el proyecto M.A.P.A.»

El jefe comunal expresa las profundas razones que justifican su tajante oposición a la concreción del denominado mayor proyecto de inversión que se ha desarrollado en la zona. Además, habla de cómo el asesinato de Camilo Catrillanca, se enlaza con la reivindicación de la nación Mapuche.

Adolfo Millabur

“Perfectamente se puede masticar chicle y andar a caballo”, es la respuesta que tiene el alcalde de Cañete y dirigente mapuche-lafquenche, respecto a su doble rol cívico. Para ser más claro, sostiene que, “tengo un espacio de poder, para resolver las tareas propias del municipio, Y desde mi condición de mapuche, procuro que se respeten (sus derechos) y trabajo para conseguir una solución efectiva a las justas reivindicaciones de mi pueblo”, asevera.

 

Rechazo al proyecto M.A.P.A.

En cuanto a su postura respecto del mega proyecto “Mantención y Ampliación de la Planta Arauco”, M.A.P.A., que Celulosa Arauco desarrolla en la provincia, contando con las autorizaciones pertinentes, y el apoyo explícito del presidente Piñera, Millabur no tiene dudas: “analizando la manera en que se han privilegiado las grandes inversiones que no son de los territorios, uno se da cuenta de que han sido beneficiosas para el inversionista pero absolutamente nefastas para el territorio, que culmina depredado sin retorno, dejando una población local, sumida en la pobreza”, argumenta.

En esa línea, Millabur sostiene que, “el proyecto MAPA, simboliza lo que significa el modelo imperante y el accionar de las personas que están detrás, ya que es un proyecto económico, con respaldo político, e intereses poderosísimos, y que como consecuencia, hay «Catrillancas» que caen. Inclusive, el alcalde sostiene que, “no porque (el proyecto) esté autorizado por las autoridades institucionales, significa que el pueblo debe aceptarlo, ya que tiene la opción soberana de rechazar y rebelarse ante este tipo de amenazas para el territorio”, advierte.

Ilustración Buen Vivir

Sustentando su postura, Adolfo Millabur señala que, “probablemente, la industria instalada por Celulosa Arauco, Mininco y la serie de empresas vinculadas al área, generen economía en el momento, como lo hizo el carbón. Pero mi pregunta es, ¿qué va a quedar para la provincia de Arauco, cuando el proyecto M.A.P.A. ya no sea rentable y se cierre su ciclo económico?”, pregunta. Al instante se responde, afirmando que, “llegará a su apogeo y luego vendrá su caída. Y cuando ya no sea negocio, ¿qué va a quedar para nosotros, para nuestros hijos, para nuestros nietos? Quedaremos sin agua, con una cordillera de Nahuelbuta colapsada medio ambientalmente, y con pobreza”, enfatiza.

Su rechazo, plantea, va más allá de una diferencia ideológica con el gobierno y los dueños del proyecto. “El pino y el eucalipto son árboles exógenos, no son naturales de acá, y en su origen, tal vez no generan impactos negativos. Pero acá, causan desequilibrio, afectando a otras especies del entorno, tanto arbóreas, como de la fauna silvestre, que se trastocan y desaparecen, causando una alteración, rompiendo el ciclo de la buena vida, el ”küme mongen”, como decimos los mapuche”, asegura.

Ante este poderoso adversario, sostiene que lo correcto es, “hacer un llamado. Porque no pretendo ser mártir. No me interesa. Yo lo que quiero es decir lo que pienso, y hacer algo desde mi accionar”. En esa línea, cree que lo principal es la consecuencia. 

 

El futuro de Arauco

Millabur nos invita a mirar hacia el norte de Chile para generar conciencia del peligro que nos acecha. “Sabemos que en unos 50 años más, la desertificación va a llegar acá. Entonces, me pregunto, ¿por qué ponerle pino y eucalipto a un terreno que nos puede dar otra vocación productiva? ¿Por qué agotar las napas freáticas, nuestro principal capital en el tiempo futuro? Al aceptar el proyecto MAPA, ponemos en riesgo el buen futuro que la provincia todavía tiene”, asegura.

El alcalde de Tirúa, entiende que está luchando contra el tiempo. Sostiene que, “todavía queda suelo que no está siendo ocupado con pino y eucaliptus, pero que el proyecto considera incluirlo, buscando todos los subterfugios legales para ocupar esas tierras con el monocultivo, y obtener la producción necesaria para recuperar su tremenda inversión”. Acota que, según sus fuentes, “ellos ya son dueños de toda la cordillera de Nahuelbuta. Y como no pueden poner un segundo piso a la Cordillera, quieren extenderse donde todavía no tienen propiedad, para lo cual no buscarán ser dueños, sino arrendar”, puntualiza.

 

Los líderes después de Catrillanca

Así las cosas, y reconociendo que es una hábil maniobra empresarial, sostiene que el camino que queda, es que los actores políticos y líderes de opinión críticos en la provincia se preparen y transmitan ese saber a la comunidad, pues de lo contrario, “seremos corresponsables, al no advertirles a los campesinos y a la población general, sobre el daño que va a producir esta intervención”, afirma.

Por otra parte, las reivindicaciones del pueblo Mapuche, son centrales para el quehacer del alcalde de Tirúa. En ese sentido, sostiene que, “con la lamentable muerte de Catrillanca, hay un antes y un después en materia de ánimo de diálogo”. Y es que, tal vez sin quererlo, pese al dolor por el deceso del joven comunero, este hecho y los sucesivos elementos posteriores, remecieron como nunca las estructuras del gobierno, volviendo las miradas de todo el país hacia lo que está pasando en la mal denominada ‘zona de conflicto’.

Una clara señal en ese sentido, es la que se muestra en San Ramón de Choque, localidad que bordea el lago Lleu-Lleu, donde las comunidades del sector, reivindican alrededor de 20 mil hectáreas con Mininco. Millabur plantea que, “estas comunidades vienen reivindicando ese territorio, desde la época de la Reforma Agraria. Con la Contrarreforma, la Conaf, que en ese entonces estaba a cargo de Ponce Lerou, yerno de Pinochet, entregó gratuitamente la propiedad a Crecec, a través de Mininco, manera de la cual se adueñaron de esa tierra”, afirma.

Cuenta que hace unos 5 años, conversó con Eleodoro Matte, que era dueño de Mininco, y en relación a los terrenos reivindicados, le planteó abiertamente, que ‘antigüedad constituye grado’. “Ellos llegaron sin golpear la puerta, de visita, y los dueños de casa tienen derecho a decirles que tienen que irse, cuando las visitas ya están molestando”, sostiene.

 

Comando Jungla y militarización del territorio mapuche 

En cuanto a la postura del gobierno a persistir con la militarización del territorio mapuche, Adolfo Millabur sostiene que esa, “es una senda equivocada”, postura que planteó en el mismo palacio de gobierno. “Cuando fuimos a la Moneda con los alcaldes mapuche, (…) le advertí al ministro Chadwick, que el presidente de Chile incurría en una violencia comunicacional desafiante, al aparecer ante el país con todo un equipo de uniformados militarizados a sus espaldas, diciendo ‘aquí vengo a poner orden’, lo que tiene como resultado …el asesinato de una persona».

Para él, ante esta actitud, insiste en que “no sé cuál va a ser el final, porque el gobierno todavía no reconoce que se ha equivocado y no entiende”, advierte. Respecto del permanente clima beligerante en el que últimamente les toca vivir, sostiene que, “a nadie le gusta estar en una situación de convulsión, pero esto pasa porque hay un problema no resuelto, que tiene que ver con el control de la tierra. Y yo no puedo pedir a las comunidades que no reivindiquen sus derechos, a cambio de que estemos todos tranquilos”, asevera.

 

Cordillera de Nahuelbuta (plantaciones monocultivo)

 

Caminos a una solución verdadera

Ante este escenario adverso, las culturas ancestrales particularmente la mapuche, nos muestran salidas viables. Porque de acuerdo a lo planteado por el alcalde Millabur, la cosmovisión mapuche nos enseña el ‘Itrofilmuñen’, lo que significa, tener la posibilidad de que todos los que estamos en el planeta, en este cosmos, tenemos el derecho a existir, a cohabitar.

“Si logro comprender que mi cuerpo es uno solo íntegro, no puedo hacerle daño a una de mis extremidades, porque me duele. Entonces, si soy parte de la naturaleza, ¿cómo le voy a hacer daño innecesario?”, interroga. En cuanto a la situación actual de su pueblo, el alcalde de Tirúa manifiesta que “mapuche, estrictamente puros, como antes, cuando no teníamos el intercambio cultural forzoso que tuvimos que enfrentar, no existen. Hay mapuche que son guías espirituales, que son ideólogos, hay otros que son luchadores, otros que son parranderos, de todo”, aclara.

Por lo mismo, y ante todo, plantea que “no esperemos que los mapuche seamos un ejemplo infalible para la sociedad”, advierte. Sin embargo, indica que como pueblo, “tenemos valores que debemos identificar, que son consecuencia de 14.000 años de construcción, donde hay conceptos muy potentes, los cuales hay que ir en busca para que nos ayuden a vivir, no solo a los mapuche, sino a la sociedad en la que nos tocó encontrarnos, y esa es una de las cuestiones a las que estamos desafiados a resolver”, sentencia.

«El desafío es pensar, porque no tengo la respuesta y creo que nadie la tiene. Hay que buscarla”, apunta. Finalmente, sostiene que “si uno ama a sus hijos, sus descendientes, tenemos el deber de dejar un planeta un poquito mejor. El amor se expresa no en el relato, sino que, en la acción, lo que significa, hacer las cosas de mejor manera, y que nos lleva a cuestionarse el proyecto MAPA y expresiones de su tipo, porque tengo la convicción de que es una amenaza a la buena vida del territorio”, concluyó.

 

Vista aérea de nueva etapa de la planta Arauco, fase ya construida

 

 

 

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