Fundación Kimunche: Calidad y compromiso para vencer la adversidad

Ubicada en el corazón de la comuna de Cañete, Fundación Kimunche es una institución privada sin fines de lucro que se dedica a la capacitación social.

Esta fundación cañetina trabaja desarrollando iniciativas formativas en oficios, focalizando su acción principalmente hacia jóvenes y personas en riesgo social. En alianza directa con el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo, SENCE, abarca la población de Cañete, Contulmo, Curanilahue, y otras comunas aledañas.

 

Sus actividades se centran en el Programa de Capacitación en Oficios del Sence, con cursos que van desde las 450 horas lectivas en adelante, es decir, entre 5 a 6 meses de clases, de lunes a viernes.

 

Cursos gratuitos para los alumnos

Karen Ortega

Desde 2015, Karen Ortega Jiménez es quien está a cargo de coordinar el trabajo administrativo, territorial y operativo de la Fundación, además de los cursos que se entregan. “Kimunche postula una batería de cursos ante el Sence, que los evalúa y adjudica, luego de lo cual la Fundación hace el llamado a los postulantes”, detalla.

 

Para determinar qué curso es necesario, dónde y cuándo impartirlo, la Coordinadora relata que “debemos realizar todo un proceso de diagnóstico, detectando así la necesidad que tiene la comuna y dónde se focaliza, para cubrir lo que realmente se requiere, y además, estar más cerca de los alumnos, y no tengan que viajar hacia la capacitación”

 

Como ejemplo de sus resultados, Ortega relata que, “tuvimos dos cursos que se dictaron en la población Sargento Aguayo, donde tenemos una escuela certificada, y la gente era toda del sector. Así que nadie tenía que tomar locomoción para llegar”.

 

Y en sintonía con la precariedad de muchos en la zona, la Fundación, “centra su acción en sectores vulnerables, con una necesidad latente de inserción laboral, revisando los porcentajes de cesantía en la comuna, y contrastando información con la Municipalidad, a través de la OMIL, recomendando alumnos de sectores vulnerables o cesantes, derivándonos algunos”, puntualiza.

 

Un aspecto muy relevante es que debido a esta condición vulnerable de quienes acceden a estos programas formativos, “los alumnos no pagan los cursos, e incluso, se les beneficia con 3 mil pesos diarios, con el fin de financiar una colación y la movilización”, especifica Karen.

 

Principales capacitaciones

En relación a los cursos que como Fundación han impartido para sus alumnos, Karen Ortega nos aporta que su foco se ha centrado principalmente en el ámbito Empresarial, la Moda y la Gastronomía.

 

De esta forma, “la Fundación, ha replicado tres veces el curso de Administración con mención en Computación, que tiene una muy buena salida laboral”, puntualiza. Otro no menos importante, y que se ha dictado dos veces, es el curso de Corte y Confección.

 

Además, “dictamos la primera versión del curso de Cocina Nacional Criolla, y ahora vamos con dos cursos más en Curanilahue, que son de Electricidad y el de Soldadura al Arco Manual”, comenta con entusiasmo.

 

Y otro de los factores del éxito de esta experiencia, es la calidad de sus facilitadores, que “deben tener al menos 5 años de titulados y 3 trabajando en el área de la relatoría, además de recomendaciones comprobables, pues de lo contrario el Sence los rechaza”, enfatiza.

 

Una de las dinámicas habituales de la Fundación, es la comunicación permanente con sus beneficiarios. Y una de las experiencias ocurrió en un curso de Gastronomía, que fue perfeccionado gracias a la inquietud y sugerencia de algunas alumnas. “Les enseñamos desde la administración de su negocio, hasta armar y montar su plato. Y este curso lo sugirieron alumnos que habíamos tenido previamente en Administración o Corte y Confección”, cuenta Karen.

Jéssica Medina y César Correa

 

Para el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo, zonal Biobío, “siempre es un placer trabajar con la Fundación Kimunche”, según lo expresado por su agente local, Juanita Pérez, quien asistió a la reciente entrega de certificados para los cursos de Administración de Empresas con mención en Computación. Pérez señaló, que “el cierre del ciclo formativo que hace más de 6 meses comenzaron estas personas, sea el impulso para enfrentar nuevos desafíos personales”.

 

Experiencias y testimonios

Noelia Mora

Noelia Mora Gyngnagel realizó el curso de Corte y Confección el año pasado, y lo cataloga como excelente, porque “nos enseñaron de todo, muchas cosas, a cómo confeccionar fundas para cojines, manteles, trazar y diseñar vestidos, pantalones, buzos, bolsillos”.

 

Y a propósito de su experiencia en Kimunche, Noelia llegó a presidir la Agrupación Rupán, entidad con la que junto a otras socias participantes de la capacitación, realizó una exposición en la Plaza de Armas de la comuna. “Nos fue bien, para ser la primera vez y nos quedó gustando, así es que esperamos estar de nuevo el próximo año”, puntualiza.

 

En el mismo barrio, Marisela Aedo Rivero también realizó el curso de Corte y Confección, aunque a diferencia de su compañera, una vez certificada, se atrevió a comprar su máquina overlock, con la que, desde hace casi un año, realiza su emprendimiento de costuras, el que “con mucho esfuerzo y apoyo de la familia de mi pareja, he podido realizar”.

 

Carolina Ortega Jiménez se capacitó en el área de Gastronomía, realizando el curso de Cocina Criolla Chilena. “Antes del curso hacía cosas relacionadas, pero “lo único que esperaba era la oportunidad de realizar un curso así, el que superó todas mis expectativas”, comentó.

 

Pero para ella y varios compañeros, el clímax del curso, llegó, “cuando tuvimos que meter las manos en la masa, conocer las recetas, montajes y secretos de la cocina, lo que fue lo máximo del mundo”, afirma Carolina.

 

 

 

 

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