La pesca provee hasta el 70% del sueldo de la capital provincial

Sobre el estuario del río Lebu, funciona el que hoy es considerado el puerto pesquero artesanal más grande de Chile, según palabras de Sergio Fernández y Lester Chávez, presidente y administrador del Puerto de Lebu, que, desde hace más de 9 años, la Dirección de Obras Portuarias, cedió al manejo y usufructo de la Federación de Organizaciones de Pescadores Artesanales de la capital provincial.

 

Sergio Fernández, presidente

Sin embargo, no están exentos de problemas, los que se relacionan con el río Lebu, el espacio útil para sus operaciones, y una flota que crece sin control aparente, haciendo cada vez más complejo resolver las demandas de sus usuarios, tornándose urgente una fuerte inversión estatal en estas líneas.

 

 

MÁS QUE RECURSOS MARINOS

 

La organización, trabaja a diario para cumplir fielmente con los servicios necesarios para el zarpe, carga y descarga de los recursos pesqueros de las embarcaciones, incorporando funciones anexas, como responsabilidad social y medio ambiente, que como toda organización moderna, sienten es parte de sus obligaciones para con sus asociados y la comunidad. En este sentido, sus labores abarcan cuatro áreas fundamentales:

 

– Operación portuaria, propiamente.
– Medioambiente, a través del tratamiento de residuos.
– Inserción en la comunidad y ayuda social, y
– Bienestar de los trabajadores del puerto.

 

Lester Chávez, administrador

Una de las labores adicionales más interesantes, es el tratamiento de residuos que genera la actividad pesquera, en lo que significa para el cuidado del ambiente circundante. “Nos hacemos cargo de los aceites usados, de las redes en desuso, las baterías, y reutilizar los sacos. La idea es ayudar a limpiar el río Lebu, valor extra que le queremos imprimir a nuestra labor”, enfatiza Chávez.

 

 

INSERCIÓN EN LA COMUNIDAD

 

Tener una inserción en la comunidad de Lebu, es una preocupación constante de los dirigentes, sosteniendo diversos acercamientos, materializados en aportes al festival de teatro del puerto, colaboración con bomberos y otras instituciones, “o la ayuda que realizamos a pescadores de edad avanzada, realizando un fuerte trabajo de ayuda social”, sostuvo el administrador. En el mismo sentido, Sergio Fernández, realza el apoyo y compromiso, que, como puerto, realizan a las justas demandas de sus asociados. “Cuando surgen demandas transversales, que tienen relación directa o indirecta con nuestra actividad productiva, el puerto se hace cargo de gran parte de los costos y la parte logística de estas manifestaciones”, afirma.

 

OPERACIÓN SOBRE EL ESTUARIO

 

Pero quizás la mayor complejidad de operar este puerto, radica en que “estamos sobre un río que está en el estuario, donde se une el río con el mar, y nuestra operación, está sujeta al vaivén de las mareas”, señala Chávez. Esta realidad era idéntica antes del 27 de febrero de 2010, pero después del terremoto, la provincia de Arauco se elevó al menos 2 metros, y por decirlo de alguna manera, el río perdió calado, profundidad. Por este motivo, y desde entonces, deben trabajar basados en las tablas de mareas. “Hoy, la marea sube alrededor de las 3 de la tarde. La anterior fue alrededor de las 3 de la mañana. Así, hay un lapso de entre las 5 a 6 de la tarde hasta las 10 u 11 de la noche, en que, si no alcanzan a descargar, esas lanchas no las puedo mover, ya que no le da el calado para navegar, y si llega otra embarcación, no podemos recibirla”, afirma el administrador. La diferencia está en que, “un puerto en una bahía, aunque sea más pequeño, puede ordenar, porque mientras unas lanchas realizan sus faenas de descarga, las que llegan, las mandas a la gira. Acá, las tienes que contener dentro del río, pero ya no damos abasto, y en el lado sur, está lleno de lanchas”, afirma Lester Chávez.

 

LA FLOTA MÁS GRANDE DE CHILE

 

Según datos del Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca), Lebu tiene inscritas cerca de 800 embarcaciones, entre botes y lanchas. Los dirigentes portuarios, denuncian que esa cantidad, “refleja el aumento en cuatro veces de la flota
pesquera artesanal de Lebu, posterior al terremoto del 2010”, afirman. Así las cosas, las dificultades habituales del puerto, se agravan cuando están las tres flotas operativas, trabajando. Según su administrador, Lester Chávez, “hay un momento en que llegan las tres flotas operando distintos recursos, y genera una complejidad enorme acá, lo que ocurre principalmente entre abril-mayo, que son los meses más difíciles para nosotros, entendiendo que estamos sujetos a mareas, que llegan los albacoreros, que son las lanchas más grandes, y también las de la jibia”, sostiene.

 

COLAPSO DEL PUERTO

 

Cuenta Chávez, que el año pasado, la jibia migró hasta la octava región, posicionándose casi en exclusiva frente a las costas de Lebu y la provincia de Arauco. “En mayo, teníamos prácticamente a toda la flota de la provincia de Arauco, trabajando acá. Y la faena de jibia, requiere un gran espacio para trabajar, es decir, de 25 a 30 metros de losa por faena”. Y ahí, comenzaron los problemas. Y aunque, sostiene, “tenemos el puerto artesanal más grande de Chile, con 748 metros de largo, no podemos meter 40 faenas al unísono, por lo que tuvimos que limitar la cantidad de faenas dentro del recinto. Así es que partimos con 19, pero por necesidad, se aumentaron a 23, para ordenar”, sostiene. Pero esta medida mitigante para ellos, generó críticas y cuestionamientos de la autoridad y de todos lados. “Prácticamente, nos acusaron de que estábamos privatizando un puerto que es fiscal. Pero en realidad, no podíamos otra cosa, porque el puerto no da abasto” acota el administrador.

 

CONVENIOS DE USO

 

Eso los llevó a desarrollar los llamados convenios de uso, figura en la que autorizan a ciertas faenas a operar dentro del puerto, basados en tablas multicriterio que otorgan puntaje. “Se creó esta metodología de puntajes, privilegiando ciertos criterios como antigüedad de operación y proveniencia. Porque, no podemos sacar de acá a una persona que lleva 15 años trabajando en el puerto, ni menos expulsar a los locales, a quienes se privilegia, por sobre las embarcaciones de Coquimbo, Puerto Montt o de Concepción, que quieren venir a realizar sus faenas acá”, explica.

 

REUNIONES PIDIENDO CRECER

 

Don Sergio Fernández interviene, sosteniendo que la salida a sus necesidades, pasa por aumentar la losa. “Nosotros queremos crecer como puerto y para eso hemos sostenido reuniones con la autoridad, para agrandarnos como puerto, para cubrir nuestra demanda, y a la vez, albergar a otras caletas de la provincia que muchas veces, requieren de nuestros servicios, lo que muchas veces, no podemos concretar, aunque queramos”, sostiene. Y las posibilidades reales de que este anhelo se concrete, según Fernández, “pasan porque la autoridad nos facilite los terrenos que estamos gestionando como federación, lo que vendría en ayuda de todos los pescadores de la provincia, e incluso, de la región”.

 

BIEN PARA LA COMUNIDAD Y EL PAÍS

 

A juicio de Fernández, un punto relevante a considerar por la autoridad, “es que el crecimiento del puerto de Lebu, no solo es un bien para la ciudad, sino para toda la flota de la provincia de Arauco, que, dependiendo de la pesquería y la época del año, especialmente la jibia, se concentra en el puerto de Lebu”, recalca. En ese sentido, su presidente sostiene que, “la inversión que se realice aquí, será una inversión social, porque nuestra actividad económica, está vinculada a toda la comunidad de Lebu. Aquí confluye la oferta y la demanda, el intercambio de alimento, transacción de la cual, el Estado percibe una importante recaudación, más el aporte extra que hacemos a la economía, a través de los insumos necesarios para zarpar, como combustible y otros”. En ese sentido, Fernández apunta que, “sabemos que invertir en una plaza, un parque, un hospital o una escuela, es muy relevante y aplaudimos esas iniciativas de desarrollo y bienestar social. Pero invertir en mejorar la infraestructura del puerto de Lebu, contribuirá a mejorar y aumentar las operaciones y transacciones que se realizan y producen acá, generando impuestos que aumentan la recaudación fiscal, lo que en definitiva, genera recursos frescos, que permitirían construir estas y otras obras de desarrollo, tan necesarias para la provincia y el país”, recalca.

 

EL SUELDO DE LEBU Y MEJORES OPORTUNIDADES

 

De acuerdo a la información que manejan los directivos, los recursos que descargan año tras año, alcanzan las 43.000 toneladas de alimento, producto que en su totalidad es para el consumo humano. En la loza del puerto de Lebu, “se transa, el 70% del sueldo de la ciudad”, según Chávez. Ahí, en el año, llegan la albacora, el bacalao, la jibia, la reineta y el cochayuyo o coyoy, y en menor escala, sierra y congrio, y su destino, depende del producto y el mercado donde se comercialice mejor. Incluso, “si el precio de los recursos está bajo, hay menos carne en la ciudad. El pescador llega con su recurso, el comprador lo adquiere y se produce la transacción, y en función de eso, está la venta del pescador”, recalcan.

 

QUE EL TRABAJO SE QUEDE ACÁ

 

Un gran problema detectado, es que, siendo Lebu una potencia pesquera, se sigue exportando trabajo. Acá, sólo, “descargamos el recurso, y lo vemos pasar en camiones hacia las plantas que están concentradas en Coronel, Talcahuano u otros lugares. Por eso decimos que exportamos empleos, los que se podrían realizar acá”, apuntan. Y aunque su trabajo es de puerto, “creemos importante contribuir a que este ideal se concrete y se instalen más plantas acá en Lebu, para que los recursos que salen desde acá, se vayan con valor agregado, y se generen más fuentes de trabajo a futuro”, subrayaron. Este pensamiento, se sustenta en la experiencia que por años han adquirido, y en el comportamiento de la biomasa oceánica, principal sustento de sus asociados y ellos mismos. “Los productos que están ahí afuera, se van acabando, estando en colapso algunos en Chile. Pero también se trabaja en poder mantenerlos en el tiempo. Y uno tiene que proyectarse. Entonces, hay que pensar en que el día de mañana, habrá menos pescados. Y por eso, es importante que haya acá, a nivel local, algunas plantas pesqueras o de proceso, o cámaras de mantención, o lo que ayude a complementar y comercializar mejor los recursos que obtenemos producto de nuestro trabajo”, apuntó Sergio Fernández.

 

DISIDENTE SOBRE LA MESA

 

Jorge Vidal, dirigente

Don Jorge Vidal Fernández, dirigente de los pescadores artesanales de reineta de Lebu, opina diferente, respecto del problema y la solución para el puerto pesquero de Lebu. “Si usted recorre el puerto, se ve grande. Pero lo que lo hace chico, es la irresponsabilidad de las autoridades hacia los pescadores. Tanto marítimas como políticas. Esto, porque llevamos 9 años desde el terremoto y no se avanza lo necesario”, apunta desde el inicio. El dirigente, sostiene que “el 80% del puerto de Lebu, está ocupado porque hay muchas embarcaciones amarradas acá. ¿Y por qué pasa eso?, porque el gobierno no se ha preocupado de inundar el sector sur. Lo han intentado tres veces, y han pasado 9 años, y todavía no lo hace”, acusa. Ante esto, don Sergio Fernández señala que, “lamentablemente, así es el sistema y Jorge tiene toda la razón. Si uno no apura a la autoridad, y no anda encima, las cosas no se hacen, aunque pienso que ellos deberían estar acá, consultándonos qué es lo que nos falta, qué es lo que necesitamos”. Por eso, señala que su principal prioridad es la Dirección de Obras Portuarias. Plantea además que, “efectivamente necesitamos sacar las lanchas que están amarradas acá. Si el río tuviera un calado parejo en ambas orillas, nos acomodábamos todos al frente”. Aunque concuerda en parte, Fernández plantea que “no me atrevería a decir que es la solución total, junto con lo que planteamos de crecer como puerto. A eso agregaría el pedir, exigir tal vez, que no siga creciendo indiscriminadamente el parque de embarcaciones”, sentenció.

 

INVERSIÓN, MÁS QUE PAGADA

 

Río Lebu en marea baja

Las organizaciones de pescadores que administran el puerto de Lebu, tienen claro que con el aporte que realizan diariamente al erario público, justifican con largueza una inversión fuerte para mejorar el espacio donde se desempeñan. Realizando un cálculo básico, pensando solo en los botes que trabajan en el puerto, “que cargan 300 lucas de bencina por noche, se ‘tiran’ 4 millones por noche. Acá hay 300 botes. Por lo que tres por tres, son 9. Es decir, noventa millones de pesos en bencina, por noche. Y si eso es poco, pensando en lo que extraemos y se vende de  producto, se nos van para afuera hasta 500 millones de pesos de venta de pescado de Lebu, y a las costas cercanas, en una noche, aunque no me lo crea”, afirmó Vidal. Es por ello que, mirando estas cifras y analizando todos sus argumentos, da la sensación de que “lo que producimos los pescadores acá en Lebu, es más que suficiente para que el gobierno haga una inversión en nuestro puerto”, finalizan.

 

 

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