Arzobispo Chomalí: “Se pretendió construir una sociedad al margen de Dios”

El Arzobispo de Concepción se refirió a las protestas que tienen los chilenos en las principales ciudades del país, destacando que son justas demandas.

A los católicos y personas de buena voluntad de la Arquidiócesis de Concepción.

“Sembremos esperanza, diálogo y amor”

1. En estos días ha surgido un clamor del Pueblo Chileno que se veía venir. El dolor y la frustración de tantas personas que tienen múltiples dificultades para vivir dignamente, para educar a sus hijos, para curar sus enfermedades, para tener una pensión digna al final de su vida laboral, se respira a lo largo y ancho de Chile. No podemos sino que acompañarlos y reconocer con claridad y sin ambigüedades que sus demandas son justas.

2. Los más perjudicados son los niños, los jóvenes y los adultos mayores que se sienten solos, abandonados, sin esperanza y muchos sumidos en la más absoluta pobreza. Duele que, por un lado, Chile se presente ante el mundo como un país exitoso, pero por otro, en las mesas de muchos chilenos estén las migajas que sobran en las mesas de otros.

3. ¿Qué nos pasó? Desde una lectura teológica se aprecia que se pretendió construir una sociedad al margen de Dios, y que terminó en contra del propio hombre. La avaricia, el egoísmo, la falta de escrúpulos, la ausencia de sentido de comunidad, así como el amor al dinero, se apoderó de tal manera de algunos que los indujo a hacer prevalecer sus intereses personales por sobre el bien de la comunidad. Ahí está la raíz última de los escándalos financieros, los actos de corrupción y cohecho, el abuso de todo tipo, el tráfico de influencias y la evasión tributaria que tanto daño ha hecho a los más pobres, al tejido social, a la fe pública. Y que además, ha empañado la credibilidad en las instituciones y debilitado la democracia.

4. La Iglesia no tiene soluciones técnicas para resolver las graves deficiencias en el ámbito de la salud, la educación, las pensiones, el endeudamiento y la vivienda. Pero sí invita,de cara a Dios y a la comunidad, a valorar lo social por sobre lo individual; a poner en primer lugar a las personas, la ética y los valores espirituales, y no a las cosas, la técnica y los bienes materiales; a dejar de lado las ostentaciones que hieren el alma de los que nada tienen. Este es un momento propicio para

recordar que sobre los bienes –creados por Dios para todos- grava una hipoteca social y que urge más solidaridad entre nosotros.

5. Los tiempos exigen también que cada uno de nosotros realice un profundo examen de conciencia para ver de qué manera con nuestros actos y omisiones hemos fomentado, avalado o tolerado esta espiral de inequidad en lo económico, en lo social, y en el acceso a oportunidades que se aprecia en el país.

6. Pidamos a Dios que nos saque el corazón de piedra y nos infunda un corazón de carne para mirar con los ojos de la fe la realidad y hacer vida el Evangelio del amor, de la misericordia, de la justicia y la paz al que nos invita nuestro Señor Jesucristo.

7. Esperamos que ello se traduzca en obras concretas en el modo de proceder, en pedir perdón, y en reparar el daño causado. El anuncio del Presidente de la República es un primer paso que debemos acoger y ayudar a implementar y enriquecer entre todos.

8. En este espíritu, junto con rechazar claramente todo acto de violencia que atente en contra de las personas, los bienes públicos y las fuentes de trabajo de tantos chilenos, invito a sembrar esperanza, diálogo, y amor, y sobre todo a ser testimonios vivos del Evangelio que nos invita a ser humildes, y a servir y no a ser servidos. Estos no son los tiempos de la arrogancia, de la prepotencia, y del creerse superior a los demás.

9. Recemos incesantemente al Dios de la vida para que nos ilumine, para que nos dé la sabiduría que de Él procede y nos regale su paz, la que sabemos, es siempre fruto de la justicia.

Bajo el amparo de la Santísima Virgen del Carmen, Reina y Madre de Chile, en Concepción de Chile, el 23 de octubre del 2019.

Fernando Chomali

Arzobispo de la Santísima Concepción

Declaración Arzobispo de Concepción 23 de octubre

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